El paso del tiempo también hace mella en nuestra vista. No son pocas las personas que, a medida que van cumpliendo años, notan cómo su visión empeora, lo que conocemos como vista cansada o presbicia. “Es un proceso natural provocado por la pérdida progresiva de la capacidad de enfocar los objetos que tenemos cerca. A partir de los 45 a 50 años, nuestro ojo ya no es capaz de mantener la imagen nítida de todo lo que está a menos de 40 cm. Y con el paso de los años está distancia se va alargando. Lo que en principio es tener que alejarnos la letra pequeña para poder leerla se va haciendo más complejo con los años y aunque alejemos el texto ya no seremos capaces de leer, o realizar cualquier actividad que requiera buena visión de cerca”, nos cuenta Fabio Delgado, director óptico de Cottet Óptica.

 

Por lo tanto, el principal síntoma que permite a una persona reconocer la aparición de vista cansada es la visión borrosa a corta distancia. “Cuando miramos algún objeto que tenemos cerca, nuestro ojo debe enfocar para poder verlo de forma clara y nítida. Esta función es llevada a cabo de forma natural por el cristalino. Sin embargo, con la edad, esta lente pierde flexibilidad y se engrosa poco a poco. Esto conlleva que no consiga enfocar correctamente cuando miramos de cerca, por lo que los pacientes no percibirán una imagen nítida y bien definida de los objetos cercanos”, nos explica el doctor Fernando Llovet,  Director Médico de Clínica Baviera Madrid.

 

¿Cuándo comienzan los síntomas?

Tal y como nos cuenta el doctor Fernando Llovet, la presbicia es un problema visual común y está directamente asociado a la edad. “Por ello si se tiene más de 40 años, es muy probable que se empiece a iniciar el proceso de manifestación del envejecimiento del cristalino que lleva a la aparición de la presbicia. Este envejecimiento será más evidente cuando realicemos actividades que requieran la visión cercana, como por ejemplo, al intentar leer o coser, donde encontraremos más dificultades”, nos explica. Es cierto que dependerá de cada caso, y hay que tener en cuenta que la limitación visual será más tenue al principio y se irá incrementando con los años. Es un proceso progresivo.

"Todo dependerá del estado refractivo, que tengamos graduación antes de que apareciese la presbicia. O el tipo de actividad que hacemos, personas que trabajan en tareas de cerca, lo pueden notar antes”, nos explica Fabio Delgado, quien matiza que es un problema que afecta de igual forma a hombres y a mujeres.

 

¿Es lo mismo vista cansada que fatiga visual?

Una de las dudas que nos surge es si se trata del mismo problema. “Es fácil confundir la fatiga visual con la presbicia ya que los síntomas son similares (molestias en los ojos, dolores de cabeza y visión borrosa). Pero en la fatiga visual estos síntomas se dan en personas jóvenes que han realizado un gran esfuerzo visual al fijar su atención en un único foco (por ejemplo, una pantalla digital) durante mucho tiempo. Pero cuando esta persona descansa de la actividad que estaba realizando, dichos síntomas desaparecen. Sin embargo, la presbicia es un defecto visual que persiste y no desaparece”, cuenta el doctor de Clínica Baviera.  “Por fatiga visual entendemos la pesadez de ojos, enrojecimiento, escozor o sensación de sequedad después de realizar alguna actividad que ha requerido un esfuerzo visual. Dentro de los síntomas y signos que provoca la presbicia está la fatiga visual, pero también se puede dar con otros problemas visuales como la hipermetropía”, nos explica por su parte el experto de Cottet.

 

Los efectos del confinamiento en la vista

Este año, además, hemos vivido una situación especialmente compleja a causa del confinamiento en casa, que ha tenido consecuencias también en nuestra visión. “Hemos colaborado en un estudio con la fundación Visión y Vida del que se extraen datos alarmantes como el empeoramiento de la visión del 57% de la población tras la cuarentena provocada por la crisis de la COVID-19. Además, seis de cada diez adultos dicen tener peor visión ahora que antes de la cuarentena y la situación es aún más preocupante entre los jóvenes, con ocho de cada diez (77,4%) ven como su vista ha empeorado”, nos cuenta el experto de Cottet, que matiza que el confinamiento y el trabajo en casa han hecho que muchas personas pasen a dedicar más tiempo a tareas de cerca y ha provocado que se manifieste antes o de forma más acusada el problema visual. Podríamos decir, por lo tanto, que sí, los síntomas de fatiga visual han aumentado.

 

“Las dos molestias visuales más comunes experimentadas en el confinamiento han sido la fatiga visual y la sequedad ocular. La fatiga visual, como hemos explicado, se produce por un uso excesivo de la visión cercana e intermedia. Además, cuando estamos durante mucho tiempo mirando una pantalla, además de fijar la vista continuamente a una distancia cercana, la velocidad de parpadeo es menor y esto hace que la secreción lagrimal disminuya, provocando sequedad ocular.  Asimismo, si estamos en espacios cerrados, con menos ventilación, se acrecienta aún más esta sequedad ambiental”, cuenta el doctor Llovet.

 

¿Influye el uso excesivo de pantallas?

Sin duda, muchos podemos llegar a pensar que el uso excesivo de dispositivos electrónicos y pantallas puede haber influido en el aumento de este problema que, dicho sea de paso, los expertos consideran como un proceso normal de dentro del envejecimiento de las personas. “Las pantallas y dispositivos electrónicos necesitan un enfoque constante y nítido a una distancia cercana, en el caso de los smartphones, inferior a los 35 cm. Además hay que sumarle que cada vez pasamos más horas delante de estos dispositivos, los estudios determinan que en nuestra sociedad la mayoría pasamos de media más de 8 horas al día delante de una pantalla. Esto supone un sobre esfuerzo para el sistema visual que no está preparado para trabajar la mayor parte del tiempo mirando de cerca. Mirando de lejos nuestro sistema visual está en posición de reposo, mirar de cerca supone hacer un esfuerzo. Este cambio de hábitos, dando prioridad a la visión de cerca,  es ya suficiente para tener fatiga visual. Por eso, cuando entramos en la edad de la presbicia se hace más complicado. Los síntomas y signos se hacen mucho más patentes”, nos cuenta.

 

Coincide el doctor Llovet, que apunta que el uso de las nuevas tecnologías no incrementa en sí mismo la presbicia. “Lo que ocurre es que cada vez se usan más las nuevas tecnologías (móviles, tabletas, ordenadores…) y su empleo es a distancias cortas. Esto ocasiona que nos demos cuenta antes de los molestos síntomas de la presbicia”, indica.

 

Fatiga visual en los jóvenes

Visto lo visto, cuando una persona joven reconoce tener la vista cansada, lo cierto es que lo más probable es que estemos ante un episodio de fatiga visual.  “Cuando una persona joven habla de vista cansada, se refiere a síntomas como dolor de cabeza y de ojos, picor, enrojecimiento, sequedad e incluso somnolencia. Estos síntomas apuntan a que el paciente sufre fatiga visual. Se trata de pacientes jóvenes que pasan muchas horas trabajando frente a la pantalla del ordenador, o realizando tareas como costura, joyería, o diseño que requieren una gran concentración y que les obliga a mirar pequeños objetos de cerca. Las molestias también podrían derivar de una hipermetropía no tratada y es, por tanto, importante asegurarse de que no existe ningún problema refractivo sin tratar”, nos cuenta el doctor Llovet, que añade que estos síntomas oculares son temporales y, normalmente, desaparecen al poco tiempo de dejar de usarlos. No son graves pero pueden llegar a ser muy molestos.

 

Para evitarlos, es importante aprender a gestionar adecuadamente el tiempo que pasamos delante de las pantallas electrónicas, haciendo los descansos adecuados, para evitar o minimizar este problema. Además, es recomendable efectuar una revisión ocular por el oftalmólogo.

 

¿Cómo abordar el problema?

¿Qué recomendaciones y tratamiento darían los expertos para intentar abordar este problema? Los expertos nos resumen sus recomendaciones en las siguientes:

 

-      Realizar revisiones visuales periódicas con un especialista de la visión.

-      Llevar la compensación óptica correcta para la tarea que vamos a realizar.

-      Limitar el tiempo frente a las pantallas, establecer horarios, tener un control. Existe una regla muy útil: La Regla del 20/20/20. Cada 20 minutos trabajando ante una pantalla, hacer un descanso de 20 segundos mirando a un mínimo de 20 pies (6 metros).

-     No mirar el móvil o tablet muy cerca. Alargar la distancia de observación como mínimo a 35 cm, pues sino se está haciendo un esfuerzo excesivo. En cuanto a las pantallas de ordenador la distancia visual óptima debería de ser entre 40-50 cm para portátiles y entre 60 y 70 cm para los de sobremesa. Tener demasiado cerca las pantallas obliga a un esfuerzo excesivo provocando tensiones visuales innecesarias.

-     Parpadear para mantener la hidratación ocular. Normalmente la frecuencia de parpadeo es de 15 veces por minuto, ante las pantallas baja a 5 veces con lo cual se produce sequedad ocular y por tanto pérdida de calidad visual, incomodidad e irritaciones.

-    Si podemos mirar a lo lejos a través de una ventana mejor aún. Con esto conseguimos ejercitar la función de enfoque de nuestros ojos.

-     Inclinar la pantalla de ordenador ligeramente (20°) y situarla por debajo de la altura de los ojos. De esta manera los ojos los tendremos en una posición baja, que genera menos fatiga cuando miramos de cerca y el parpado cubre más superficie ocular, reduciendo la sequedad.

-     Evitar mirar pantallas a oscuras. Hay que mantener el estímulo de la visión periférica manteniendo la luz ambiente.

-     Aprovechar al máximo el tiempo disfrutando al aire libre. Como hemos comentado la posición más natural y relajada de nuestros ojos es mirando de lejos. El pasar tiempo en espacios abiertos mirando a más de 6 metros relaja nuestra visión.

-     También sería positivo intentar trabajar en una habitación bien ventilada (para evitar los ambientes cargados), si es posible con luz natural y evitando los reflejos en las pantallas

¿Se puede corregir?

Los expertos coinciden en que podemos compensarla con medios ópticos: gafas y lentes de contacto. "La presbicia continuará provocando cambios en la visión de cerca durante toda la vida de la persona o hasta que haya otros problemas visuales, como las cataratas, que pueden modificar su evolución. Los medios ópticos nos permiten ver bien de cerca y eliminar las molestias que provoca la presbicia pero no frenan su evolución”, explican desde Cottet.

 

 

¿Y la cirugía?

“Empezamos a tener técnicas y materiales quirúrgicos que pueden compensar la presbicia de manera efectiva. Pero aún no podemos considerarlos como una solución para todas las personas. El especialista de la visión es quien mejor puede asesorarnos para saber cuál es la mejor solución en cada caso”, apunta Delgado. Por su parte, el doctor Llovet nos cuenta que ya son muchos los pacientes que se han intervenido quirúrgicamente y logran la independencia de sus gafas para realizar sus actividades cotidianas. “Existen diferentes técnicas quirúrgicas para solucionar este problema. Es el oftalmólogo el encargado de seleccionar el procedimiento más adecuado en función de las características de cada paciente.

La técnica más utilizada es la cirugía de cristalino, que consiste en sustituir el cristalino envejecido, que ya no es capaz de enfocar, por una lente artificial de última generación que tiene varios focos (multifocal), de manera que se ve tanto de lejos como de cerca sin tener que depender de las gafas”, nos cuenta el especialista de Clínica Baviera, que añade que la operación suele ser sencilla para el paciente, se realiza de manera ambulatoria (sin hospitalización), se suele usar una anestesia tópica (gotas) y el tiempo de recuperación es corto. “Por último, prevenimos la futura aparición de cataratas y podemos minimizar otros defectos asociados, como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo”, nos dice.

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